13 sep. 2008

Guillespi: Entrevista en los Andes online

Gillespi: “Soy el paladín de los segundones”

Tocó en Sumo y en Las Pelotas. Trabajó con Adolfo Castelo, Roberto Pettinato, Gonzalo Bonadeo y ahora secunda a Alejandro Dolina en “La venganza será terrible”. Nació y creció en Monte Grande, donde además fue un gran tenista y estudió Psicología. En esta charla asegura que el rol de “acotador” siempre le sentó bien. 

Sabe escuchar, sabe contar. Sabe entrevistar, sabe de entrevistas. Por eso, evita contar por enésima vez por qué su Marcelo Rodríguez del documento quedó sepultado por Gillespi y busca, por otro lado, anécdotas, postales, guiños de una vida y una carrera que no figuran, hasta hoy, en el archivo.

Y la generosidad del que contesta se le agiganta cuando suelta una de las tantas frases con las que se define: "Soy el paladín de los segundones... ¿Ves? Mirá, ahí tenés un lindo título". Otro, en su silla, hubiera sugerido alguno que lo tuviera un escalón más arriba, más heroico. Pero él se ufana de la baldosa sobre la que está parado, la de los héroes que pueden salpicarse si la baldosa se mueve.

La pretensión no es lo suyo, ni para imaginar lo que vendrá, ni para distorsionar un pasado que, según su propio relato, no siempre lo deja bien parado. Como cuando cuenta que "en ese deambular que es la adolescencia, tuve mi etapa de tenista, que coincidió también con el auge de Guillermo Vilas, en el 77. Yo era el primer singlista del Club Social de Monte Grande, pero me iba pésimo.

Tenía mucha facilidad, era vivo, un estratega, sabía jugar con el temperamento del otro, aunque jugaba prácticamente parado, tenía sangre de pato: planteaba el partido de una manera muy mental.

Cada tanto ganaba y cada tanto perdía de una manera insólita... Veía a la gente en el alambrado que no entendía qué me pasaba. Onda Gaudio, ponele. Era bueno, pero de pronto me encarajinaba y no salía de mi oscuridad y eso que tenía buen cuerpo para hacer deporte, era musculoso".

-¿Eras un pibe guapo?

-No, era feo, pero tenía, cómo decirte... tenía buena percha, eso. Lo que me jugaba en contra era la actitud: me picaba una pelota a dos metros y decía en la próxima voy, al rato en la próxima voy, match point, se acabó el partido. Perdí. Me di cuenta que lo mío no era la competencia.

La charla, a cielo abierto, en un atardecer de 12 grados, en el patio de la Rock & Pop, lo encuentra fiel a su estilo: sencillo, el pelo prolijamente revuelto, los ojos expresivos detrás de sus habituales marcos gruesos, una gracia inocente, un decir barrial.

Nacido, criado y crecido en ese Monte Grande del que no se aleja y que a cuento de mucho aparece en sus anécdotas, completa que "en la época en la que resolví dejar el tenis encontré la veta de la lectura, empecé a meterme más en la bohemia, descubrí a (Julio) Cortázar, descubrí el enganche entre Cortázar y el jazz, empecé a escuchar rock nacional, a tocar la guitarra.

Y cada vez que podía, me tomaba el colectivo de Monte Grande al Centro y me recorría la avenida Corrientes para conseguir libros a un peso o comprar cassettes de Astor Piazzolla o el Chango Farías Gómez. Por esos días, creo, empecé a construirme, con lo que quise para mí y con lo que no quise".

El Monito -apodo que heredó por ser el hermano menor del Mono- de chico quería ser "hombre rana o buzo". Y de grande se anotó en la Facultad de Psicología, carrera que cursó hasta tercer año, momento en el que comprobó que "me gustaban mucho más los textos que el diván. No me interesaba tanto la parte clínica como sí la intelectual, con cosas que te abren el bocho, que te hacen pensar. Entonces entendí que me tenía que dedicar a la música".

A esa altura, Gillespi ya había dado su primer show con su instrumento insignia, la trompeta, a la que sabe robarle notas exquisitas: "Fue en el festival Mardel Jazz, que no se hacía en la costa, sino en la Capital. Tenía 19 años y toqué en el auditorio de la Asociación Bancaria, ante unas 200 ó 300 personas".

Después integró diferentes bandas -desde varias con su amigo Mex Urtizberea hasta Sumo- y un día desembarcó en los medios, con su graciosa gracia a cuestas, su capacidad de entrevistador, de "acotador al margen". Y así se ganó un espacio al lado de figuras como "Adolfo Castelo, Roberto Pettinato o Gonzalo Bonadeo: yo soy el paladín de los segundones", insiste, y aclara que es "un lugar que me sienta cómodo.

Por ejemplo, yo moría con Javier Portales, que era un gran dos para (Alberto) Olmedo. Ahora me pasa con Alejandro Dolina, con quien aprendo mucho y me divierto más (trabajan juntos en “La venganza será terrible”)".

Sin embargo, todos los días, de 19 a 21, tiene su programa, “Falso impostor” (Rock & Pop), en el que desgrana su estilo a su antojo: "A mí me gusta charlar con la gente de otras cosas, no de las que conoce todo el mundo, ¿entendés? Hay cosas muy interesantes de la vida cotidiana... No sé, me gusta preguntar ¿Manejás?, ¿Qué auto tenés?, Ah, ¿un Renault 12?".

-¿Manejás?

-Sí.

-¿No tendrás un Renault 12?

-Fue mi primer auto, imposible olvidarlo. No olvido esas cosas

Silvina Lamazares 

Fuente: Los Andes online

5 comentarios.:

Adrianófanes dijo...

Grande, Gillespie. Grande de verdad. Creo que la clave de su éxito y de la admiración que tenemos mucho de él se debe a su humildad, ceder un papel protagónico en manos de una figura más potente, digamos...Ser segundo de Dolina, de Petinatto, de Bonadeo, de Castelo, no es fácil...Son gente con su propia personalidad y también con su ego, no vamos a negarlo. Sin embargo, Gillespie supo recrear una órbita propia en torno a sus personajes, no quedó relegado, sino que también aporta y mucho. Se nota que disfruta mucho de lo que hace.

Y hablando de sus autos, recuerdo que el año pasado lo vi saliendo del Teatro, después de hacer un programa, y al subirse a su vehículo, creo que era un auto azul, bastante oscuro y muy muy muy sucio, ja...Un auto viejo, no sé si era un Ford Sierra o parecido.

Se ve que es alguien espontáneo, con su look casual lo pone de manifiesto.

Saludos.

Sugar dijo...

Creo que Guillespi ha renovado los aires del programa. Es un tipo verdaderamente acorde para el programa de Dolina.

madreselva dijo...

Como Adrianófanes con 62 comentarios? ahora aplico el minuto a minuto y dejo 5-6...

qué bueno está La venganza, estos caminos que de repente toma no?¿? Ese todo que es superior a la suma de las partes.
esa posibilidad que siempre ofrece de relax, de reflexión. Algunas personas que gracias a este link, pueden escuchar en otro países, encuentran, la tranquilidad, la paz y se duermen!!
Volver a contar con eso, Dolina se enoja cuando se lo dicen. No entiende que algunas personas a las 2 de la mañana a veces no pueden más con el día. Él recién se despierta...jaja...
Adrianófanes nombra a Castello y me vino una imagen de ese tiempo, que estaba con Dolina, Castello decía ahaaá...si, en el tiempo exacto, una maestría total.
Cariños para todos.

Ignacio dijo...

si, adrinofanes va en punta con los comentarios por lejos!!

Si, a Dolina no le gusta para nada lo del podcast, pero eso hace que mucha gente lo pueda escuchar, no solo en otros paises, acá también hay mucha gente que por horarios no pueden escucharlo.
La verdad que eran buenos los programas con Castelo, pero creo que el programa es mucho mejor ahora.
Saludos

Ignacio

Una sombra dijo...

La campera que tiene Gillespi en esta foto es la misma que tiene en la foto del post anterior, con Dolina y Barton.

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