Alejandro Dolina dedicó su conferencia a la evolución de la musa desde los tiempos de Homero hasta la actualidad, incidiendo en algunos aspectos de la expresión poética, en particular en la inspiración. “El hombre es lo que es pero también lo que todavía no es, vive inclinado al futuro, vive deseando”, afirmó.

La mortalidad es, según el artista, la tragedia que hace libre al hombre y lo que lo convierte en constante posibilidad, de caída y también de salvación. “La poesía revela nuestra condición trascendental y esa condición es trágica”, aseguró.

Dolina comenzó recordando que los antiguos invocaban a la diosa, solicitando alguna suerte de ayuda ultraterrena, al inicio de sus cantos. Explicó que según la mitología las musas son las hijas de la memoria. “Fruto de la unión entre Zéus y Mnemósine, sus coros e himnos deleitan a los dioses, pero también presiden el pensamiento en todas sus formas”, dijo. Seguidamente, el humorista indicó que los cristianos rechazaron a la musa por pagana y trataron de reemplazarla con invocaciones al espíritu santo o incluso al emperador, mientras que el pensamiento moderno recurrió a un panteón de divinidades abstractas como la clase, la raza o el inconsciente.

La conferencia concluyó con una interpretación de la inspiración desde el punto de vista freudiano y determinista y también desde el artístico y literario.

Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, Alejandro Dolina es un admirado escritor cuyos libros de relatos breves se encuentran entre los más vendidos de la historia editorial argentina. Su mayor popularidad le viene dada por sus casi veinte años al frente del programa radiofónico nocturno ‘La Venganza será Terrible’, emitido desde un teatro de Buenos Aires siempre abarrotado de público.

Su éxito es un caso insólito al ser un programa donde no tienen cabida temas de gustos masivos ni asuntos de rabiosa actualidad informativa. Sólo la capacidad de improvisación, la vasta erudición y la inteligencia de Dolina que, acompañado de dos colaboradores, hace posible que la reflexión y el humor inteligente compartan el mismo espacio, ya sea hablando sobre Felipe II o haciendo reír con monólogos.

Se calcula que son más de 100.000 espectadores los que cada año asisten en directo al programa. En 2005 también se emitió durante una semana desde el teatro Orfeon Gracienc de Barcelona, una experiencia que se espera también pronto tenga lugar en Madrid.