6 ago. 2007

Alejandro Dolina, un artista del humor

Hace quince años, desde "Demasiado tarde para lágrimas", que el conductor se adueñó de las trasnoches

Sus ciclos se caracterizan porque el público quiere verlo en vivo Actualmente se transmite desde el Tortoni La estrella de cada velada, como siempre, es el maestro "el sordo" Gancé.

Todo en el ciclo "La venganza será terrible", que conduce Alejandro Dolina en radio Continental (AM 590), de lunes a viernes, de 0 a 2 de la madrugada, es atípico. El programa (prácticamente siempre líder en audiencia) se emite desde un ámbito por demás pintoresco: La Bodega, en el subsuelo del café Tortoni (ubicado justo enfrente de la emisora) y genera un fenómeno que lo distingue.

Noche tras noche, casi una hora antes del inicio, ya se forman colas en la entrada, sobre Avenida de Mayo al 800. Cuando Dolina saluda, cuenta con una platea fervorosa de 300 personas, que asiste a la puesta en el aire del programa, en una actitud casi de ritual, donde se divierten, emocionan, cantan y, esencialmente, reflexionan junto al conductor.

Dolina, en el rol de auténtico bastonero, está aquí acompañado por dos formidables coequipers : el licenciado (psicólogo) Gabriel Rolón y el locutor Guillermo Stronati, quienes a esta altura de la exitosa aventura radial, ejecutan el slogan de los mosqueteros: "Todos para uno, y uno para todos". Porque tras la presentación inicial, la "reflexión" de cada día, llegarán los segmentos humorísticos. Pero antes, el conductor pondrá de relieve sus conocimientos sobre los temas más calidoscópicos e interesantes: mitos griegos, ritos de coronación, filibusteros, pontífices burlados, ancianos hebreos, tesoros, inventos, vejez de algunos escritores y artistas por sólo citar los últimos.

Estos surgen de mensajes de oyentes -o de la lectura de viejas revistas femeninas- que plantean consejos ridículos o encrucijadas, como por ejemplo: ¿cómo lograr que la señora haga un buen guiso?; ¿cómo peinar al gato?; ¿cómo despegar un chicle de la alfombra?, y otros temas tan delirantes o surrealistas, pero siempre eficaces y celebrados en su resolución.

En cada uno de estos espacios, logran activa y lúcida participación sus compañeros Rolón y Stronati. Y como frutilla de la torta, en el final, la incorporación de una las de las más celebradas creaciones de Dolina, el maestro: Arnaldo Carlos, "el sordo" Gancé, una figura legendaria de la radio. El es quien interpreta en los teclados los temas que pide la audiencia y los que surgen de la iniciativa del propio conductor. Y, como es de esperar, este trámite suscita desquicios, sobre todo cuando, además de clásicos (de los más variados ritmos), el público pide "La vaca cubana" y el hombre improvisa una canción de texto desopilante.

"Ver" el programa

-¿Cómo surgió la impronta para encarar este tipo de programa?

-Quizá de mi preparación, fundamentalmente la literaria, y porque traté de poner en práctica algunas habilidades musicales, narrativas y ejercer de paso un poco el surrealismo. Porque si bien crecí escuchando radio y admiré a Carrizo, Larrea, Pesoa, no los seguí. Mi vocación es la de los libros. Lo mío se nutre más en la actuación y desemboca en la radio donde todo lo sucedido es venturoso, pero no previsto y hoy al parecer es una expresión radial distinta, en la que llevo tan sólo 18 años en esta labor en el micrófono. Trabajé en la radio antes, pero en otras tareas. En la década del 70 elaboraba textos, en la mayoría de corte comercial, relatando pequeñas historias; allí conocí al "Cholo" Gómez Castañón, que también realizaba este trabajo creativo. En los 80 volví a Rivadavia como gerente de Promociones y presenté un piloto de "Demasiado tarde para lágrimas", pero no resultó factible.

-¿Y cuándo se concretó el programa en un horario nocturno?

-Tras diferentes experiencias, como "Mañanitas nocturnas", junto a Mario Mactas y Carlos Ulanovsky, en el 87 surgió "Demasiado tarde para lágrimas", y nos dieron ese horario absolutamente marginal, porque en verdad la propuesta no interesaba. Y descubrí que en la noche se escucha radio de una manera diferente, con menos premura y más paciencia. Y eso favorece a nuestra audiencia que era y sigue siendo muy joven, que no tiene problemas por acostarse tarde... Tuvimos momentos francamente memorables: jugábamos a los dados por radio, aparecía el mago oriental Washington Tacuarembó con sus sombras chinescas y el "sordo" Gancé, que se equivocaba siempre y lo echaban a patadas.

-¿Luego se incorporaron los oyentes en vivo?

-Esto fue absolutamente casual. Primero llegó uno, después otro y así se fueron sumando hasta que los directivos prohibieron su ingreso. Nosotros los escondíamos en alguna oficina, hasta que por fin pudimos institucionalizar esta situación y hoy siento que no podría hacer un programa sin público. Porque es ese público el que me fue dando permisos -nunca quise parecer presuntuoso- para animarme a concretar innovaciones: el canto, el piano...

Dolina aclara que se siente mejor compositor que intérprete pero, por modestia, no señala que en esos años el ciclo para los jóvenes era de culto, grababan los programas en cassettes y se los pasaban, unos a otros con total fanatismo.

-¿Cuántas personas se llegó a convocar como público presente?

-Tuvimos ámbitos diferentes. En el Sindicato del Seguro se ubicaban alrededor de mil personas; luego estuvimos en una sala del Paseo La Plaza y después en el teatro Alvear. En esos años hicimos un cálculo y comprobamos que reuníamos unas cien mil personas por año. Ahora, asentados en La Bodega, la ecuación es similar. Y este fenómeno se da en la misma forma en Córdoba (estuvimos en el teatro Real) y en Montevideo, Uruguay, en la sala Zitarrosa, que es desde donde transmitimos en dúplex por El Espectador y Continental. A esta altura creo que a la gente le gusta más ver el programa que escucharlo. Por eso cuando me preguntan sobre la fórmula, digo que no tengo ninguna; me gusta creer que me mantengo activo y sin contradicciones. "La venganza será terrible" es la más absoluta continuación de "Demasiado tarde para lágrimas". Ya ni recuerdo cuándo terminó uno y comenzó el otro. Y en su desarrollo no quiero dejar de mencionar a gente como Adolfo Castelo, Jorge Dorio y Elizabeth Vernaci y, por supuesto, a quienes ahora están conmigo. Como contrapartida puedo señalar con orgullo que muchos de mis grandes amigos, los conocí en la radio y no me refiero a los del medio ni a famosos. La radio establece relaciones muy especiales. Fue inolvidable lo que ocurrió con figuras como Jairo, Serrat, Mercedes Sosa, Jaime Torres, Julia Zenko, Cecilia Milone, muchos de los cuales participaron en la sección "Radiocine".

-¿Prefiere alternar, como ahora, la TV con la radio?

-Mis experiencias del 90 y 91 en TV, por ejemplo,admitieron un costado exitoso, pero no las repetiría. El formato actual ("Bar del infierno" , en la medianoche de Canal 7 ) se parece al Dolina que escribe y al que hace música más que al de la radio. La radio es un medio más barato, más noble, que permite más audacias.

Colegas y dificultades

-¿Y a quién escucha usted por radio?

-Por razones horarias no puedo escuchar mucha radio. Sólo cuando viajo. Me gusta el programa de Jorge Dubatti los domingos en Nacional, "El refugio", de Osvaldo Quiroga en Del Plata, el fútbol de Víctor Hugo Morales, Larrea, Carrizo, FM Clásica, Pepe Eliaschev en Nacional y Marcelo Arce con "El paraíso". En verdad yo extraño lo que eran, hace algunos años, Radio Nacional y Municipal, por lo que enseñaban figuras como Emilio Stevanovich, Miguel Grinberg, Kurt Phalent. Será porque siempre sentí un gran respeto por la cultura. Además la radio ha dado innovaciones que no se generaron en la TV: basta citar como ejemplo a Pergolini, Lalo Mir, Fernando Peña, entre muchos otros.

-¿Cómo sobrellevó este ciclo de características tan especiales, la crisis de los últimos años?

-No fue nada fácil. Para comenzar debo indicar que, en 2001, trabajaba en Del Plata (hacía el programa en vivo) y Continental pasaba las grabaciones, es decir competía conmigo. Estaba primero y segundo en las mediciones. Lo digo con sarcasmo, pero en ese momento fue patético. Durante todo 2002, cuando regresé a Continental, el programa lo pagué yo, con sacrificios y tratando de no dar de baja a nadie. Y en cuanto al contexto del país, debo decir que no fue sencillo. Hacíamos el programa en el mismo horario de los cacerolazos, a veces el Tortoni no abría sus puertas por temor... Pero la vida no es sólo recuperar un depósito bancario y creo que a pesar de las circunstancias, nos sentimos más unidos, con más coraje para enfrentar las mayores dificultades.

Quizá la mejor manera de comprender el universo de Dolina sea recordar las palabras de su apertura: "Atención: este programa utiliza lenguaje metafórico y melindres quevedianos. Por los tanto, se ruega a los froilanes relinchar en otros potreros. "La venganza será terrible": un ciclo admirado por los insensatos, despreciado por los mercaderes y premiado por los que nunca lo escucharon. Plagios fieles, sabiduría diminuta, ripios serviciales, sobresaltos proféticos y lustrabotismo progresista".

Alicia Petti

Por adentro
  • La producción : el equipo que trabaja con mucho espíritu de grupo está integrado por Daniel Narezo, Nicolás Tolcachier (se ocupa además de las investigaciones y las glosas del momento de reflexión), Fabiana Segovia (a cargo de todo el operativo desde la emisora), Ianina Trigo, Maica Iglesias, Maria Gabriela Romero (Soraya). La coordinación general pertenece a María Laura Franco.
  • Operación técnica : Edgardo Miravalle y Daniel Añón, dos notables profesionales, uno trabaja desde el Tortoni y el otro desde los estudios de la emisora.
  • Llamados y mails : más de 50 por día, algunos van al aire; y alrededor de 400 mails diarios.
  • Música : clásicos del folklore y del tango como Gardel, Charlo, Suma Paz, Jairo, Alfredo Zitarrosa e Imperio Argentina.
  • Informativo : a cargo de José María Squinoca.
  • Target : fundamentalmente jóvenes, pero también de todas las edades y absolutamente participativos.
  • La competencia, de 0 a 2

    Rating

  • Continental: 1,75
  • Radio Diez: 1,12
  • La Red: 0,56
  • Mitre: 0,36
  • América: 0,16
  • Fuente: IBOPE


    http://www.lanacion.com.ar/03/07/13/ds_507386.asp
    LA NACION | 13.07.2003 | Página 10 | Espectáculos

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