22 jun. 2008

ENTREVISTA A ALE DOLINA Una voz con prosapia

El hijo del conductor y escritor integra Cabernet, el muy buen grupo vocal que presenta su segundo disco el jueves. Aquí cuenta su historia.

Por: Mariano del Mazo

Desde que los conozco, para mí se acabaron el pinot noire, el carmenere y el merlot, termina la carta de Silvio Rodríguez. El destinatario es Cabernet, el grupo vocal en el que sobresale Alejandro Dolina Jr. (alias, Ale) y que completan Marcos Lozano, Diego Mercado, Manuel Moreira, Diego Pietropaolo y Pol González. La carta figura en el segundo disco del grupo, SudRealismo -que presentan este jueves en el ND Ateneo-, y es uno de los muchos elogios que han recibido.

Ale Dolina toma un té en un bar, refugio de la lluvia helada que cae en Barracas. De un modo brutal, alguien del entorno había avisado que "Ale tiene los huevos al plato de que le pregunten sobre su padre". Sin embargo, con naturalidad, contará: "Mi viejo siempre me rodeó de música. En casa había instrumentos y él tocaba, ensayaba. Mi acercamiento a la música fue así".



Después estudiaste...

Sí, primero piano y después hice la licenciatura de composición en la U.C.A. Estando en la facultad entré en el coro de Mariano Moruja, el Grupo Vocal de Difusión. Y ahí conocí a varios de los chicos con los que en el 2002 formamos Cabernet.

¿Por qué un grupo vocal?

Mi papá me instó a cantar y me metía en sus musicales. Le encontré el gusto. Cabernet tiene cosas de Take 6 pero ahora estamos buscando otros rumbos. Sé que muchos no se bancan a los grupos vocales... Pero, en fin, tomamos un camino alternativo. Queremos hacer la mejor música posible.

¿Por qué creés que muchos no se bancan a los grupos vocales?

Me parece que hay un estigma de solemnidad. Nosotros tenemos la premisa de desacralizar. Creo que por un lado los medios bombardean con otras músicas, de más fácil digestión. Y por el otro, hay que adaptar este tipo de propuestas a los tiempos que corren. En el vivo no se puede soslayar, por ejemplo, lo visual.

El disco es una apología del eclecticismo: hay temas propios (abre con la lúcida World Music, compuesta por el propio Dolina), de Silvio Rodríguez, Leguizamón y Castilla, Charly García, Tom Jobim, Marcela Morelo y hasta una versión del Himno Argentino. "No lo vivimos como caos. Hay una unidad de sonido".

A los 28 años, Dolina advierte que no cree que su futuro esté signado sí o sí por la música. "Quién sabe, por ahora soy feliz con Cabernet y con el reconocimiento que tenemos", cavila. Y dice que tuvo un grupo de rock llamado La Cuesta en el que tocaba teclados, que nunca perteneció a una tribu urbana, que no es para nada tanguero, que vivió un tiempo enfermo por Los Beatles y que está orgulloso de tener el padre que tiene. "Le encanta lo que hacemos. Me apoya, va a todos los conciertos. Le gusta en serio", dice al final.

Termina el té, saluda y se va, con su abrigo, su paraguas, su melena y su nariz, tan Dolina.

Fuente: clarin.com

4 comentarios.:

Adrianófanes dijo...

Todavía recuerdo la voz de los "Dolinitas" (?) en la Opereta "Lo que me costó el amor de Laura". El grupo Cabernet hace trabajos muy interesantes, se nota que se preparan, que hacen algo serio y no improvisado. Para mí le dieron un salto de calidad al programa, sobre todo a la última parte (la de la música), que era un espacio mínimo y pasajero dentro del programa. Hoy tiene un formato más específico, organizado y dirigido. Y está bueno.

Anónimo dijo...

Gracias por tanta informacion... soy un amante de la musica y no sabia de un hijo de Dolina...Gracias.

Anónimo dijo...

lo amo ♥

PENTA PRIMUS dijo...

Siempre rodeado de música y buen futbol. Salud

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