30 sep. 2009

Entrevista a Patricio Barton en el diario Crítica

Patricio Barton participa cada noche en La venganza será terrible
“Trabajamos con la arcilla de Dolina”

No le gusta que lo llamen el Sancho Panza del conductor, a quien acompaña hace casi dos años. En el programa de radio, juega el papel de sensato, la contrafigura de Gillespie y Gabriel Schultz. Pero lo que hace, dice, es puro acting e improvisación de roles.



Remisero. Así se define este colaborador de Crítica de la Argentina, que viaja todos los días 40 kilómetros desde Canning hasta el Paseo La Plaza, donde se hace el programa.

La maldad de los colegas puede ser tan terrible como la venganza. Colaborador de la sección Cultura de este diario, a Patricio Barton le causa una gracia incómoda nuestra inocente metáfora literaria.

–¿Sos el nuevo Sancho Panza de Alejandro Dolina?

–(Risas) ¡Uy, qué feo! ¿Dicen eso?

En realidad, ya van casi dos años que acompaña al escritor y creador del emblemático ciclo La venganza será terrible, en la medianoche de Radio 10 (AM 710), desde que lo convocaron para reemplazar a Gabriel Rolón, por recomendación del periodista Carlos Ulanovsky y por el buen clima que se había generado cada vez que Barton entrevistó al autor de Crónicas del Ángel Gris. “Me llamaron para una prueba y la prueba fue salir al aire, directamente, una noche. Sólo me dio dos consignas: una, no clausurar el discurso, alimentarlo, ir para adelante; y dos, que en el esquema dos contra uno, yo era el uno, la contrafigura de los otros dos, que son Dolina y Gillespi o (Gabriel) Shultz. Lo que temía era la recepción del público porque Rolón era un tipo muy instalado en ese rol, muy querido por la gente, pero jamás dudé en estar o no a la altura de las circunstancias, esas cosas ni me las pregunto. Desde ya, estoy muy orgulloso de ocupar ese lugar.

–Es el lugar de la razón...

–Sí, soy el sensato. No me pidieron que hiciera lo mismo que hacía Rolón sino que aplicara una fórmula personal a algo que ya existe. La desventaja es que ingresás a un partido que empezó hace rato, pero la ventaja es que el partido lo van ganando 4 a 0. Fue muy natural para mí, tenía mucho entrenamiento como oyente. Es uno de los pocos, sino el único, programa de autor; por eso perdura.

–¿Hay alguna otra regla no escrita?

–Mmmm, no decir malas palabras o groserías muy obvias... Tampoco ir al remate que suele ser muy tentador pero él prefiere dejarla picando; en fin, todo lo que sea trazo grueso lo rechaza. Es un programa muy masculino en el peor y mejor de los sentidos: los hombres estamos ahí con todas nuestras miserias y eso no tiene nada que ver con lo misógino, que ninguno lo es, sino que en el acting le sacamos brillo a lo peor de nosotros.

–¿Lo llaman “acting”?

–Dolina, no; yo, sí, porque son actings, es actuar sobre algo que no está escrito, pura improvisación de roles. Nos juntamos y hacemos el programa. El único segmento producido es la reflexión inicial de Dolina.

Licenciado en Comunicación de la UBA y egresado de TEA Imagen, empezó en radio en FM La Tribu, y en tele debutó como conductor en ATC, en los finales del menemismo, en el programa Haciendo escuela, en vivo y con chicos en el estudio. “Fue un rally de dificultades, una experiencia iniciática que me envalentonó para los siguientes proyectos”, reconoce. Lo que siguió fue la serie de “Nautas” por Canal (á): Grafonauta, Radionauta y Telenauta, más Medionauta, en Radio Ciudad.

“Mi entrada en Canal (á) es el ejemplo de lo que no hay que hacer, algo para nada recomendable pero que, supongo, se dio por eso de estar en el lugar indicado en el momento preciso: hice un piloto de un programa sobre medios gráficos, que no había, con otros compañeros de TEA. El tema fue reconstruir los escenarios naturales de Mafalda, de Quino, en San Telmo. Lo llevé y se lo dejé al policía de la puerta del canal y me fui... En seguida, me di cuenta de que me había equivocado. Sin embargo, a la semana me llamaron, interesados porque Quino nunca le había dado una nota al canal”, cuenta.

Criado en Olivos, donde vivió hasta los 23 años, los primeros pesos los ganó en el quiosco de su padre. Hoy se define como “remisero”, porque maneja casi 40 kilómetros diariamente desde Canning, al sur de Ezeiza, hasta el Paseo La Plaza, donde se realiza frente al público La venganza será terrible. Es padre de un nene de cuatro años y su mujer, Gabriela Bianco, es actriz y experta en el lenguaje de señas de los sordomudos (fue la instructora de Araceli González cuando trabajaron juntas en la telenovela Nano).

“No me siento del palo académico. Siempre busqué lugares de acción y no plantarme desde la contemplación del comunicólogo. Tengo una libretita donde anoto ideas que van quedando o a veces se cristalizan como en Azulunala: el disparador fue el libro de Ricardo Piglia La ciudad ausente, y así llegué al concepto de patria e infancia y al proyecto de hacer un programa sobre la vocación artística en los chicos”, dice sobre el ciclo que salió el año pasado y tendrá el próximo una nueva temporada por el canal Encuentro, con el apoyo de la Universidad Nacional de La Matanza.

Impulsor de sus deseos y buscador de sus propios caminos, una de las pocas veces que Barton se presentó para formar parte de un proyecto ajeno fue hace dos años cuando hizo una prueba para Caiga quien caiga (CQC): “Me dijeron que estaba bien pero creo que daba medio viejo (risas)”. La otra se cumplió con Dolina, cuyo programa –guste o no– supera ampliamente el coeficiente intelectual de la radio promedio.

–Lo de Sancho Panza fue una boutade, ¿viste? Es que hay un no sé qué de obsecuencia en el entorno, algo de obligarse a la coincidencia, una mirada que siempre es dominante. Bah, me parece, qué sé yo...

–Es una percepción tuya. Pero digamos que es un programa de autor y, por lo tanto, trabajamos con su imaginario, con la arcilla que aporta Dolina y nosotros con eso moldeamos. Pero la arcilla es ésa, yo no estoy ahí para llevar la mía. Cualquiera de los que estamos en el programa somos sustituibles menos él. De todos modos, no sé si la discusión enriquecería el programa. No funcionaría decir: “¡No estoy de acuerdo!”. Si no lo hago ni en mi casa, menos lo voy a hacer en la radio

(Por Leni González Crítica de la Argentina)



Nota publicada en el portal del diario Crítica

2 comentarios.:

Anónimo dijo...

Gracias por la nota. Ahora se un poquito más de Barton.
theflaq

Ignacio dijo...

Gracias, igual los créditos son para el diario Crítica.

saludos!

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